- Terapia Psicológica -
Terapia Psicológica

     

     

    Cuándo acudir con el psicólogo

    Por Orlando Martínez Malagón.

     

     

    “¡Yo no estoy loco!.. No es nada, estoy bien… Tengo que salir por mí mismo… Eso es para gente débil… No es para tanto, no estoy tan mal”. Son frases muy comunes que frecuentemente escuchamos de quien está pasando por un mal momento, requiere ayuda, pero es incapaz de pedirla, o peor aún, de aceptarla.

     

     

    Todos los seres humanos tenemos problemas, eso es un hecho. Todos los seres humanos tenemos la capacidad de afrontar nuestros problemas y resolverlos satisfactoriamente, esto también es un hecho. ¿Porqué entonces hay tantas mujeres que, a pesar de que son golpeadas y maltratadas por su esposo, no logran separarse de él? ¿Porqué entonces cuando creemos que manejamos nuestro consumo de alcohol, tabaco u otra sustancia, resulta que nos despiden por llegar bajo los efectos de la sustancia al lugar de trabajo, o discutimos con la familia, nos tornamos violentos como si una fuerza descomunal controlara nuestra mente y nuestro cuerpo? ¿Porqué nuestro hijo adolescente se rebela y nos insulta, nos ofende mientras empieza a vestirse de negro, hacerse piercings, y hablar demasiado acerca de la muerte y de los muertos? ¿Porqué no nos sentimos capaces de enfrentarnos ante un público que espera una exposición nuestra? ¿Porqué todo el tiempo nos sentimos ansiosos, preocupados, iracundos, estresados? ¿Porqué, aunque nos esforzamos, no conseguimos el tan buscado orgasmo? ¿Porqué aquella situación del pasado nos sigue dando molestias como si ocurriera justo en el momento presente? ¿Porqué, en suma, no logramos resolver ese problema que traemos como piedra en el zapato y que tanto hemos intentado resolver?

     

     

    La respuesta parece muy simple, pero es muy compleja. El ser humano posee una extraordinaria capacidad de crear y mantener problemas precisamente al intentar solucionarlos. No se preocupe, no hace falta tratar de entender la frase anterior, va contra toda lógica. Y sin embargo, nada es más cierto.

     

     

    Nuestro cerebro -ese maravilloso órgano que nos permite no solo existir, sino ser concientes de nuestra propia existencia- trabaja como un sistema y, como tal, crea patrones. Estamos hablando de patrones de pensamiento y de conducta. Estos patrones son útiles para que puedan darse procesos como el aprendizaje, la memoria y el reconocimiento de nuestro entorno. Pero también pueden limitarnos, y hacernos percibir que un problema no tiene solución, o peor aún, que solo tiene una solución. Esto hace que nos enredemos más y más en un nudo o trampa lógica y psicológica que nos puede llevar a la desesperación.  En esos casos, lo que puede ayudarnos es un cambio de perspectiva, poder percibir la situación desde otro punto de vista. Recuperar la calma para salir del enredo en que, sin querer, nos hemos metido. Es aquí donde puede ser de gran ayuda el psicólogo.

     

     

    Pero, ¿porqué cuesta tanto pedir o aceptar la ayuda psicológica?

     

    Algunos medios de difusión han mitificado la imagen del psicólogo presentándolo como un hombre místico, con poderes sobrenaturales, que es capaz de obligarnos a hacer algo que no queremos, como una persona que con sólo vernos puede analizarnos y decirnos quiénes somos, cuáles son nuestros temores, nuestros anhelos y nuestros más oscuros deseos. Eso sin duda, nos atemoriza. Han habido incluso telenovelas que presentan al psicólogo como una persona muy amigable, que termina seduciendo a una de sus alumnas y aprovechándose de que es menor de edad. ¡Cómo confiar en alguien así!

     

     

    Hay que reconocer también que muchos colegas psicólogos se han encargado de fomentar este mito y desprestigiar la profesión apartándose de la práctica científica de la psicología, y en su lugar, utilizar técnicas orientales o chamánicas que –sin demeritar su utilidad- nada tienen que ver con la psicología.

     

     

    También se piensa que si vamos al psicólogo estamos aceptando que estamos locos o que somos débiles. Nada más distante de la realidad. El pedir y aceptar ayuda de otro ser humano es precisamente un signo de salud.

     

     

    El psicólogo no es quien resolverá su problema, le brindará estrategias para que usted descubra cómo resolverlo. Tampoco lo dejará solo para que usted se enrede más en su problema. Le acompañará durante el proceso, para verificar que la solución sea la adecuada para usted.

     

     

    El psicólogo no es un maestro, un mago, un curandero, un hipnotista que le hará hacer cosas que usted no quiere. Es solo un orientador que, al investigar el comportamiento humano, ha llegado al conocimiento de algunas técnicas que le permitirán a usted modificar su comportamiento o la manera como se está relacionando consigo mismo y con la gente que le rodea.

     

     

    Algunos problemas que pueden ser objeto de atención psicológica

     

     

    -Síntomas depresivos que tiene un motivo psicosocial.

     

    -Trastornos fóbicos, de ansiedad y estrés postraumático.

     

    -Problemas relacionados con el consumo de sustancias psicoactivas.

     

    -Trastornos alimenticios (anorexia, bulimia, atracones)

     

    -Déficit de atención e hiperactividad.

     

    -Trastornos del aprendizaje escolar y retraso mental.

     

    -Problemas de conducta en la infancia y adolescencia.

     

    -Problemas de relación entre padres e hijos.

     

    -Problemas de relación entre hermanos.

     

    -Problemas familiares y de pareja.

     

    -Abuso físico y sexual en niños y adultos

     

    -Duelo y problemas por enfermedad de un miembro de la familia

     

    -Trastornos de la conducta sexual y disfunciones sexuales

     

     

    Finalmente, hay que comentar que en ocasiones, los problemas relacionados con las emociones (depresión, ansiedad, trastornos psicosomáticos, del sueño, disociativos, impulsividad y agresividad, entre otros) y la percepción de los sentidos (trastornos psicóticos, trastornos mentales orgánicos, y trastornos por uso de drogas) requieren de un tratamiento psicofarmacológico, en cuyo caso habrá que acudir al psiquiatra, quien tiene una formación en medicina y ha realizado una especialidad en psiquiatría, que le permite tratar adecuadamente las enfermedades del psiquismo, empleando métodos biológicos.

    Medicen
    Colón Ote. # 1039 Col. Centro
    Tel. (272) 724 01 61
    Orizaba, Ver.

    PREVIA CITA


    Psic. Orlando Martínez Malagón
     

    Psic. Orlando Martínez Malagón
    acceso
    © 2017 - Terapia Psicológica -