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Terapia Psicológica

     

     

    La crisis de angustia

     

     

    Las crisis de angustia son también conocidas en términos médicos como “ataques de pánico”, y representan un padecimiento real que es clasificado dentro de un apartado que se reconoce como el de los “Trastornos de Ansiedad”. Hacemos esta aclaración para que usted, amigo lector, sepa que los ataques de pánico son una enfermedad, y no son sólo el resultado de la debilidad de carácter de una persona o de la llamada histeria de las mujeres. Constituyen un padecimiento que, como cualquier otro, debe y afortunadamente “puede ser tratado con eficacia y seguridad”.

     

     

     

    ¿Que NO es un Ataque de Pánico?

     

     

    Debemos comprender que al pasar por un miedo intenso –principalmente cuando éste es debido a una circunstancia externa real, como un tiroteo, un asalto, una noticia muy grave como la de tener una enfermedad incurable- no estamos pasando por un ataque de pánico. El miedo es un componente normal, funcional y hasta muy útil en nuestra vida. Nos ayuda a sobrevivir y nos prepara para escapar, luchar o protegernos. Existen cuadros muy intensos de miedo, terror o hasta pánico, que pueden presentarse de manera extraordinaria ante verdaderas catástrofes como son los terremotos y las guerras, pero esos tampoco deben confundirse con el trastorno que aquí describimos.

     

     

     

    ¿Cómo se reconoce un Ataque de Pánico?

     

     

    La característica esencial de un ataque de pánico consiste en un período de miedo intenso y/o incomodidad que se inicia repentinamente –en ocasiones sin causa aparente- y que alcanza un pico de intensidad rápidamente, en alrededor de 10 minutos. Este cuadro está acompañado por al menos cuatro de los siguientes síntomas:

     

     

    §Palpitaciones.

     

    §Sudoración.

     

    §Temblor, moderado o intenso, de alguna parte o de todo el cuerpo.

     

    §Sensación de no poder respirar normalmente.

     

    §Dolor o molestias en el pecho.

     

    §Sensación de estar asfixiándose.

     

    §Náusea y malestar estomacal.

     

    §Mareo o sensaciones extrañas en la cabeza.

     

    §Sensación de despersonalización (no ser el mismo que normalmente se es).

     

    §Miedo intenso de perder el control, volverse loco o hasta morir.

     

    §Sensaciones táctiles anormales, como pueden ser cosquilleo, picazón o adormecimiento de alguna parte del cuerpo.

     

    §Escalofríos.

     

    §Rubor (sensación de que se nos calienta la cara, que puede estar acompañada de enrojecimiento).

     

     

    Cuando una persona presenta frecuentemente este tipo de cuadro clínico –y muy particularmente cuando éste es desencadenado sin una razón evidente-, debemos hacerle consultar a un profesional de la salud mental (psicólogo clínico o psiquiatra) y no acostumbrarnos a este tipo de situación como una mera “rareza” de la persona. Asimismo, debemos ser observadores, ya que muchos pacientes –casi siempre por vergüenza- no comunican a sus amigos y familiares su problema.

     

     

    Por otro lado, en el caso de que esta enfermedad se llegue a presentar en mujeres, tendemos a descalificar su importancia y declarar que “son histéricas y nada más”. Esto no es así, las personas que padecen de ataques de pánico sufren verdaderamente, y su calidad de vida se ve deteriorada de manera muy importante.

     

     

     

    ¿Existe un tratamiento efectivo para los ataques de pánico?

     

     

    Sí, definitivamente existe la manera de curarlos. Hoy en día, por fortuna, disponemos de los fármacos y las medidas de terapia psicológica que ayudan al enfermo a controlar y eventualmente superar sus ataques de pánico.

     

     

    Una consulta psicológica o psiquiátrica formal, deberá identificar fácilmente el trastorno e indicar el tratamiento que se debe seguir. En unas pocas semanas el paciente y sus seres cercanos notarán que se presenta un cambio positivo y claro y, a largo plazo, el o la paciente podrá vivir una vida perfectamente normal, sin miedo al temor exacerbado que representan los llamados ataques de pánico. De cualquier manera, no olvide que esto sólo se consigue cuando uno se interesa en el problema, se informal al respecto del mismo y acude oportunamente a consulta. De no ser así el problema persistirá y puede incluso aumentar en su dramatismo. Por todo ello, le recomendamos consulte al especialista en salud mental, y una vez frente a él, sea franco y explíquele detalladamente su situación.

     

     

     

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    Psic. Orlando Martínez Malagón
     

    Psic. Orlando Martínez Malagón
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